sábado, 25 de febrero de 2017

El 25 de febrero y la memoria perdida

En la noche del 25 de febrero de 1990, se dio uno de los episodios más determinantes de la historia de Nicaragua. Como resultado de las primeras elecciones libres en la historia de este sufrido país, salió electa como presidenta de Nicaragua Doña Violeta Barrios de Chamorro con el 54.74 % de los votos. Daniel Ortega perdió con el 40.82%. Fue así que iniciamos un lento y atropellado proceso de triple transición hacia la paz, hacia la democracia y hacia el libre mercado. Además, de heredar un país de post-guerra con más de 35 mil muertos causados por una guerra civil, Doña Violeta recibió una economía que había regresado a sus niveles más bajos desde 1950. Había 60% de desempleo urbano y 80% de desempleo rural. ¡38 mil por ciento de inflación! También recibió un aparato militar que consumía el 50% del presupuesto nacional, es decir, el doble del presupuesto de educación y salud combinados.

Doña Violeta no la tuvo nada fácil. Quizás el FSLN quiere que la gente olvide el calvario al que Daniel Ortega sometió a este país durante el gobierno de Doña Violeta, que con la sabiduría de una madre, supo mantener la paz a pesar de sus provocaciones. Por ejemplo, entre mayo y julio de 1990, Nicaragua sufrió tres semanas consecutivas de huelgas en todo el país; se cerró el aeropuerto y varios edificios públicos. En esas huelgas provocadas por el FSLN hubo 6 muertos y 100 heridos en Managua. Según nos cuenta David Close en su libro “Los Años de Doña Violeta”, entre 1991 y 1995 las huelgas recurrentes de FNT y UNEN dejaron 49 heridos y un estudiante muerto. Nos recuerda también que entre el Mayo de 1995 y Febrero de 1996 el FSLN sembró más de 20 bombas en igual número de templos Católicos. La situación en las montañas del Norte y de las Segovias era aún más grave. Entre 1991 y 1994 hubo 1560 enfrentamientos con grupos “re-armados” que provocaron 1248 víctimas civiles y militares.

Por favor no olvidemos la historia. El FSLN le negó a Doña Violeta la oportunidad de tener una oposición constructiva. El FSLN prácticamente montó un esquema de chantaje para que se le permitiera quedarse con una inmenso patrimonio del estado a través de la conocida—y ahora ignorara—“Piñata”. Ahora el FSLN quiere fabricar una nueva versión de la historia donde supuestamente todo era un desastre “por culpa de la derecha”, y el FSLN es quien vino a “restituir derechos” a partir del año 2007.   

Yo creo en la reconciliación y creo en la paz. Pero también creo que las naciones sin memoria son pueblos sin oportunidad de un futuro con una paz sostenible. No sugiero que el 25 de febrero sea una fecha para señalar a nadie y mirar al pasado. Sugiero más bien que el 25 de febrero sea una fiesta cívica de amor a Nicaragua. El mismo amor que Doña Violeta y su esposo Pedro Joaquín, le expresaron con acciones a Nicaragua.



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