jueves, 26 de enero de 2017

Sobre el Informe conjunto de la OEA y Nicaragua: ¿Oportunidad o fracaso?

He recibido por “Inbox” un buen número de preguntas sobre mi opinión sobre el acuerdo de la Organización de Estados Americanos (OEA) con el Gobierno de Nicaragua. La mayoría de quienes me han escrito, definen el informe conjunto de los tres meses de diálogo entre la OEA y Nicaragua, como un "fracaso". Prometí responder y explicar porqué tengo una opinión diferente. 

Varias organizaciones cívicas y defensoras de la democracia, entre ellas el Movimiento por Nicaragua (de cuyo Comité Ejecutivo soy parte), con toda razón han expresado su decepción por el acuerdo. Es cierto que el documento se quedó corto—por decirlo diplomáticamente—en responder al reclamo de la farsa electoral que tantos sectores sociales hicieron cuando se reunieron con el Secretario General Almagro. El informe tampoco dice nada de las violaciones al Estado de Derecho y de la instauración de una autocracia familiar. Como he dicho antes, no se puede esperar que un organismo multilateral diga mucho al respecto. Así son los gajes del oficio de la burocracia multilateral. 

Contrario al tono de decepción que tantos ciudadanos han expresado, yo reitero el análisis que compartí en Octubre del año pasado con algunos medios de prensa; varios meses antes de la publicación del Informe. En aquella ocasión dije que aunque la estrategia del Gobierno es “usar” a la OEA para legitimar un proceso electoral colapsado, el Secretario Almagro lo que haría sería llevar al gobierno hacia un proceso de aceptación paulatina de las reglas del juego del Sistema Interamericano, como es por ejemplo, la depuración del padrón electoral, y la observación electoral. Una vez que el gobierno aceptara entrar a ese terreno, se abriría--decía yo--una nueva etapa. Creo que eso es lo que ha sucedido. Ahora hay un plazo de tres años que puede ser una ventana de oportunidad para algunas reformas del sistema electoral, con acompañamiento de la OEA. 

No obstante, a pesar de ese acuerdo, de nada servirá la presencia de la OEA en Nicaragua si aquí continúa imperando la pasividad ciudadana de los últimos cuatro años a pesar del colapso de la institucionalidad en las propias narices de los partidos, del sector privado, y de la ciudadanía en general. ¿Cómo se le puede exigir a la OEA más firmeza con el gobierno, si los mismos Nicaragüenses no hemos sido capaces de exigir seriamente el respeto a nuestra Constitución y a nuestros derechos fundamentales? Ojalá esa decepción ante el informe de la OEA—de la cual en lo personal no espero demasiado—nos sirva a todos y a todas para entender de que los problemas de los nicaragüenses (incluyendo la instauración de la dictadura) los tenemos que resolver nosotros mismos. Nadie, absolutamente nadie de afuera, vendrá a salvarnos. La presencia de la OEA en los próximos tres años puede ser un fracaso, o bien una oportunidad. Dependerá de los mismos nicaragüenses si aprovechamos los buenos oficios del organismo interamericano o si dejamos pasar esa oportunidad.  

Todos somos parte del problema, pero también podemos ser parte de la solución.





A propósito de la muerte de dos policías en el barrio San Luis

Es muy triste la noticia de la muerte de dos oficiales de la Policía Nacional, caídos en el cumplimiento de su deber, en un tiroteo en el barrio San Luis Sur, de Managua. Qué pesar por sus familias. Elevo mi oración a las familias de los oficiales caídos, Julio Narváez y Howard Urbina. No conozco los detalles de los hechos, pero en medio de esa tragedia, me surgen varias reflexiones: 

-Primero, la necesidad de reconocer el valiente trabajo de la Policía a pesar de que en ocasiones esa imagen es empañada por la torpeza de los políticos de turno que han querido hacer de la policía, un instrumento del partido de Gobierno. 

-Segundo, la urgencia de reformar el presupuesto policial ya que es ofensivo que se gaste tanto dinero en escoltas al presidente y a los ministros, mientras se invierte una suma minúscula en la seguridad en los barrios, donde más se necesita. El gobierno dedica el 10% de los agentes policiales al cuido de ministros y sus familias, es decir, 5 veces más que lo que se invierte—por ejemplo—en seguridad vial. 

-Tercero; me cuestiono la validez del lema ese de que "Nicaragua es el país más seguro Centroamérica" (?!). Es importante revisar esa afirmación y reflexionar sobre ella. 

-Cuarto, creo que es necesario preparar mejor a la policía, con equipos que protejan a los oficiales (chalecos anti-balas, mejores unidades móviles, etc.), en vez de gastar de nuestros impuestos, una enorme fortuna en escoltas policiales. He visto policías en unidades en mal estado, prestando servicio con mala alimentación, sin entrenamiento físico adecuado y con equipo obsoleto; mientras la sección de Seguridad Personal (escoltas) anda en "camionetonas" de 90 mil dólares o más. El colmo es que ya es común ver a policías en uniforme cargando las bolsas del supermercado de la gente que andan "protegiendo". 

¡Ofensivo!

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Qué en paz descansen los oficiales caídos, Julio Narváez y Howard Urbina.



Foto propiedad de La Prensa/G. Flores, 2016

martes, 24 de enero de 2017

Necesitamos el servicio de Uber en Nicaragua

El servicio de Uber es necesario en Nicaragua.

La justificación económica y práctica para ese servicio es, precisamente, la ausencia de una oferta de mercado intermedia para usuarios que sí estarían dispuestos a pagar un poco más que un servicio de taxi, a cambio de mejor servicio, seguridad, eficiencia e higiene. En el pasado, por ejemplo, se intentó introducir en Managua un servicio diferenciado de transporte público con aire acondicionado, con buses nuevos y con todos los usuarios sentados en vez de ir de pie y aglutinados en condiciones desagradables. Ese proyecto del Intur en tiempos de Don Enrique Bolaños, fue bloqueado por las cooperativas de transporte. Curiosamente, esas cooperativas no son públicas y más bien se manejan como pequeños feudos controlados políticamente por un gremio de transportistas que se resiste al cambio y cuyos dirigentes se engordan el bolsillo gracias a los jugosos subsidios pagados con nuestros impuestos. ¿Cuál es el resultado? Que hay un segmento de trabajadores que quisiera un mejor servicio y que de hecho estaría dispuesto a pagar un poco más. Ese segmento de usuarios insatisfechos está descubierto y sería el mercado idóneo para Uber. No competiría ni con las rutas ni con los usuarios de taxis que buscan servicio barato.  De hecho, es casi seguro que Uber sería más caro que el servicio tradicional de taxis, que como sabemos, para ahorrar costos, lleva a varios usuarios en la misma "carrera" y casi siempre carece de recursos para tener unidades en buen estado.  

Hoy en día, el segmento de usuarios insatisfechos y que además tiene recursos disponibles para pagar un poco más, tiene que resolver de diversas formas. Por ejemplo, algunos tienen su propio vehículo, pero preferirían un servicio como el de Uber. Otros hacen arreglos ingeniosos compartir carro, contratar taxis "privados" y en el caso de los hoteles ya ha servicio de transporte para los turistas. 

Mi predicción es que Uber entrará a Nicaragua y eso es inevitable. Cuando una necesidad insatisfecha es tan latente en un mercado ineficiente, es sólo cosa de tiempo que surja una solución. Le guste o no le guste a los reguladores y a quienes se benefician de una demanda alta, a pesar del mal servicio. Yo sería un acérrimo usuario de Uber en Managua.  ¿Y vos?