sábado, 26 de noviembre de 2016

Utopía

Llegará el día en que la gente celebrará la vida de quienes en vida fueron humildes y sencillos. La naciones brindarán honores a los líderes austeros y efímeros, que dejen como su legado escuelas, hospitales, y carreteras sin que ninguna de esas obras lleven sus nombres.

En la era del futuro, los gobernantes no serán adulados con estatuas ni con afiches gigantescos que le hacen sombra al ciudadano que camina por la calle. Los héroes no serán los que vistan uniformes militares, sino los maestros, los emprendedores y quienes con su ingenio hayan eliminado la pobreza, las guerras o las enfermedades.

Desaparecerán los militantes y fanáticos para darle protagonismo al ciudadano. Sólo así nacerá de verdad el “hombre nuevo”.

La juventud del mañana no gritará consignas aduladoras en las plazas ni sentirá que le debe su presente y su futuro a ningún político, porque tendrá un amor propio y una confianza más grande en su propio esfuerzo que la de anteriores generaciones.

En la noche del pasado quedarán sepultadas bajo el polvo de la historia, las viejas idolatrías. Ese día será de día. Ese día sí seremos libres.

jueves, 18 de febrero de 2016

A propósito de la elección de dos militantes del FSLN como Magistradas del Consejo Supremo Electoral (CSE)

Queridos amigos y amigas: Como es del conocimiento público, dos ciudadanas militantes del FSLN fueron electas hoy como Magistradas del Consejo Supremo Electoral (CSE); manteniendo ese poder del Estado como un órgano sin independencia y autonomía partidaria. La decisión de la Bancada de Gobierno no me sorprende. Sabíamos que había muy escasa posibilidad de que los diputados del FSLN permitieran que el CSE contara con magistraturas ocupadas por personas independientes. Sin embargo, en consecuencia con nuestra inquebrantable fe en la democracia representativa y en las vías cívicas y pacíficas para demandar elecciones libres y transparentes, aceptamos que nuestro nombre fuera puesto a disposición de Nicaragua como una de las opciones independientes para Magistrado Electoral.

A pesar de que el esfuerzo no dio los resultados esperados—como era darle a Nicaragua la oportunidad de tener árbitros neutrales durante las próximas elecciones—se hizo historia al someter candidaturas no partidarias, a consideración del plenario. Ese fue un paso pequeño pero de mucho peso simbólico. Agradezco a los 21 diputados de la Asamblea Nacional que me otorgaron su voto de confianza.  Así mismo, lamento que el partido de gobierno no aceptó la invitación a unir esfuerzos como hermanos nicaragüenses, en la enorme tarea de recuperar la credibilidad del CSE y de trabajar juntos por darle a la ciudadanía la oportunidad de elecciones creíbles en Noviembre de este año. Cualquiera de las otras personas nominadas por la bancada del PLI y del MRS habrían ayudado a darle más confianza a la ciudadanía en que el voto de todo ciudadano sería vigilado y fiscalizado. Naturalmente, la agenda de reformas pendientes en temas electorales es muy grande y una o dos magistraturas no era una solución mágica al reto de elecciones libres, pero sí un primer paso hacia la urgente autonomía del CSE.

Como ciudadano, como Cristiano y como padre de familia que sueña con un país en paz y democracia para mi hija y para las próximas generaciones, continúo lleno de fe y optimismo en que más tarde que temprano se lograrán las reformas de transparencia en todos los poderes del Estado. ¡No nos demos por vencidos! No hay que renunciar a la causa cívica que tiene como principales instrumentos: el diálogo, la tolerancia, la no violencia, la perseverancia, la integridad y el amor a Nicaragua. Acepté con gusto el riesgo reputacional de someter mi nombre ante el plenario como una forma de reiterar mi convencimiento de que algún día cercano los nicas (sin distinción de colores políticos) podremos construir juntos un sistema electoral libre de corrupción. Por eso afirmé varias veces de forma pública que de haber sido electo habría aceptado el cargo de Magistrado  trabajando de forma gratuita, como un acto de voluntariado para Nicaragua. Tengo la esperanza de que más y más ciudadanos que hoy están cómodos en sus posiciones en el sector privado y en otros sectores de la vida nacional, acepten involucrarse (de diversas formas) en un gran movimiento de voluntariado cívico para servir al país.

Finalmente, le doy gracias a las personas que por este medio me han expresado sus palabras de apoyo. Para todos y todas ustedes mi más sincera gratitud. Por mi parte, yo continúo dando mi grano de arena desde el sector privado y desde la sociedad civil, a construir la Nicaragua que todos y todas nos merecemos. ¡Bendiciones!