viernes, 30 de noviembre de 2018

Fuerza Nicaragua: Presión internacional más Resistencia interna

Después de algunos días en Alemania y Bruselas, en reuniones con instancias de la Unión Europea y del Parlamento Europeo, estoy más convencido que nunca en la importancia para todo el mundo, de una Europa fuerte e integrada. Los valores europeos de democracia e inclusión social, son un faro de luz para un mundo que a veces es amenazado por sombras de autoritarismo, radicalismos y populismos.

A la vez, me confieso en ocasiones agotado por la lentitud de los sistemas internacionales frente a las crisis de derechos humanos, y por el desorden del orden mundial. Cada hora de reuniones en donde tengo la oportunidad de exponer la grave situación de Nicaragua—esperando con cada palabra transmitir el sentido de urgencia de nuestro pueblo, por soluciones pacíficas a la crisis causada por el régimen de la pareja Ortega-Murillo—son también horas de prisión, de aislamiento, y hasta de tortura, de nuestros presos políticos. Ellos no pueden ni deben esperar más!

Es por ello que cada quien, desde su propia trinchera de lucha, por pequeña que crea que es, debe hacer su máximo esfuerzo humano por contribuir a que Nicaragua sea libre. Hay que fortalezar la RESISTENCIA!

El primer y más importante esfuerzo es el de jamás perder ni las fuerzas ni las esperanzas.  Como diría Edwin Carcache: ¡Fuerza Nicaragua!

viernes, 23 de noviembre de 2018

Por el presente y futuro de Nicaragua, la UAM debe aclarar su postura (2 de diciembre de 2015)

El siguiente artículo fue originalmente publicado en mi blog, el 2 de diciembre de 2015. Hoy he decidido publicarlo nuevamente dada su relevancia con hechos actuales y la decisición correcta del Dr. Ernesto Medina, de renunciar a la UAM.
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Por el presente y futuro de Nicaragua, la UAM debe aclarar su postura

Por Félix Maradiaga (ex profesor de la UAM)

2 de diciembre de 2015

Como ex docente la Universidad Americana (UAM), me ha complacido leer muchos comentarios de solidaridad a los profesores de esa universidad, que fueron despedidos por lo que—hasta el momento—parecen motivaciones de injerencia política. Creo que las expresiones de indignación de la mayoría de personas vinculadas a esa universidad, indican que en Nicaragua todavía prevalece un nivel de conciencia sobre la importancia de la autonomía y de la  libertad de cátedra en la formación de las futuras generaciones de profesionales. ¿Acaso no fue esa misma autonomía universitaria una de las grandes semillas para desmontar la dictadura somocista? Por eso he dicho que en medio de todo, soy optimista. A pesar de esta lamentable situación, sigo creyendo que la UAM es una buena universidad y que hay que rescatarla del rumbo que viene tomando y que la alejan del espíritu de diversidad y tolerancia con que fue fundada y que hasta ahora había prevalecido en sus aulas y auditorios.

La UAM fue una de las universidades pioneras en Nicaragua en promever los equipos de debate estudiantil y es, hasta ahora, la única universidad de Centroamérica en ganar el Torneo Hispanoamericano de Debate. Su auditorio central ha sido testigo de exposiciones de políticos y pensadores nacionales y extranjeros del más variado espectro ideológico, incluyendo presentaciones de la oposición y de altos funcionarios del gobierno actual que han encontrado en esa institución, una casa de estudios de puertas abiertas a las ideas y al diálogo. Es también la UAM la sede del Instituto de Ética fundado por Alejandro Serrano Caldera, filósofo de estatura internacioal que viene promoviendo las nociones de unidad en la diversidad. Y fue también la UAM la sede del proyecto de formación en liderazgo juvenil más grande hasta desarrollado en Centroamérica y que estaba abierto a jóvenes de todos los partidos políticos de y organizaciones de sociedad civil de Nicaragua. En un país con un déficit gigantezco de ese tipo de espacios de liderazgo incluyente y diálogo político de altura, lo que la UAM ha venido haciendo es una inversión estratégica para el presente y futuro de Nicaragua. Es una inversión que, al igual que los esfuerzos similares de otras universidades, hay que proteger.

Varias personas me preguntan porqué a pesar de mi afecto a esa universidad y a sus estudianes, aún así me retiré de la UAM. Hasta hace poco decidí no hacer público el incidente que motivó mi ruptura con la UAM. Sucedió que la universidad, luego de un proceso competitivo y riguroso, me ofreció formalmente un cargo administrativo importante para atender temas de maestrías y postgrados en lo que sería una de las primeras contrataciones por concurso. En aquel momento yo tenía ya casi diez años impartiendo clases y había tenido el honor de recibir reconocimientos como mejor docente de mi Facultad en al menos dos ocasiones, así como el reconomiento a mejor docente en uno de los cursos de maestría. Acepté la oferta pero días más tarde, la universidad me retiró abruptamente el ofrecimiento que ya me había hecho. El funcionario que me contactó en nombre de la junta directiva fue franco en explicarme que algunos accionistas (entiéndase el Ejército de Nicaragua) preferían retirar la oferta dado mi perfil crítico al gobierno de Daniel Ortega y al Ejército, lo que en efecto yo he venido haciendo desde el año 2007 en los medios de comunicación escritos, de radio y de televisión.
Poco después fui invitado a continuar como profesor, “siempre y cuando” tuviera más cuidado al emitir mi opinión en dichos medios. Argumentaban que existía preocupación de que cuando los profesores emitían opiniones en los medios y se les citaba como docentes de esa universidad, aunque las opiniones se dieran a título personal, eso causaba confusión en cuanto a la postura “neutral” de la UAM en temas políticos. Al menos ese era el argumento, que si bien no compartí ni en esa ocasión ni hoy, lo acepté como razón suficiente para retirarme voluntariamente de la docencia en la UAM, al sentir que mi permanencia en esa universidad que tanto he querido, ya no era compatible con mi conciencia.

El argumeno de que una universidad por ser privada puede actuar como una empresa ejerciendo niveles excesivos de control sobre las ideas personales de sus docentes, no es solo equivocada sino que contradice la esencia misma de lo que es una universidad, donde la enseñanza aparece inescindiblemente unida a los principios de libertad de expresión. En palabras de Michael Cárcamo, uno de los estudiantes destacados de la UAM, “en el ejercicio de sus cátedras, en esa universidad no existían ni docentes críticos ni docentes alineados con el gobierno” sino educadores con ideas libres. ¡De eso trata una verdadera universidad! A diferencia de las empresas privadas que venden bienes y servicios, las universidades tienen un compromiso con la formación integral de profesionales y esa labor didáctica no se puede equiparar al simple comercio de mercancías. Precisamente para proteger el derecho a la educación, la  constitución y las leyes permiten que las universidades se constituyan bajo un regímen distinto al de las sociedades mercantiles.

A pesar de ello, creo que la UAM, desde hace algunos años, prefiere un cuerpo docente y administrativo con un perfil público  más neutral y menos crítico antes los abusos del poder público que suceden a diario en Nicaragua. No siento que un docente de pensamiento libre pueda convivir con una institución que camina rápidamente hacia la censura. Al respecto, me resulta obligatorio pronunciarme sobre la forma en que retiraron a los colegas Alejandro Aguilar, Luis Carrión y Álvaro Porta, así como las asuntos que forzaron la renuncia de la Profesora María de Jesús Fuentes. Tanto la forma como el fondo fueron inadecuados y por ello deben ser campanazos de alerta sobre la ruta que ha tomado la UAM.

Aún no he escuchaco una clara versión de los hechos de parte de la UAM, sobre el despido de mis colegas. Como muchos, quisiéra escuchar la postura oficial de la universidad, que al fin y al cabo y en medio de esta debacle del sistema educativo nacional en todos sus niveles, está entre los mejores centros de estudio superior que tiene Nicaragua.

Las universidades privadas que le apuestan a la asepsia política rozan peligrosamente con la frontera entre la prudencia y la violación a la libertad de expresión, pero más importante aún, con la calidad misma de la educación. En mis años de estudiante, de los profesores que más aprendí fue de aquellos que pensaban muy diferente a mí y que no tenían reparo en debatir y cuestionar mis ideas. Una universidad que quiere callar las ideas de sus docentes dentro y fuera de las aulas, termina fomentando estudiantes sin capacidad de escudriñar la verdad de forma crítica. Toda sociedad que aspire a constituirse en una comunidad de hombres y mujeres libres, prósperos y solidarios, requiere de profesionales y ciudadanos capaces de razonar críticamente. Por su compromiso con el presente y futuro de Nicaragua, el Dr. Ernesto Medina, actual Rector de la UAM y destacado profesional de las más altas credenciales, debería tomar nota del rumbo que lleva esa casa de estudios.

* El autor fue profesor de la UAM del 2002 al 2011

martes, 6 de noviembre de 2018

¿Realmente hemos hecho todo lo que podemos hacer por la libertad de los/as presos/as políticos? ¿Podríamos algún día ver a Medardo Mairena en sus ojos y decirle: hicimos todo por vos?

Hoy, 6 de Noviembre, los héroes cívicos Medardo Mairena y Pedro Mena cumplen 115 días secuestrados por el régimen Ortega-Murillo. Son ya casi 3000 horas de privación de sus libertades. Como Nicaragüense siento VERGÜENZA de que, a pesar de todos los esfuerzos, no hemos podido hacer nada concreto por la liberación de los presos políticos. Siento INDIGNACIÓN, y siento PENA. ¿Cómo es posible que a más de 100 días no logramos ninguna acción nacional verdaderamente contundente de presión por la libertad de los presos/as políticos, por ejemplo un paro nacional?

Y créame, entiendo lo que un Paro Nacional puede y no puede lograr. Lo vergonzoso es que no lo quisimos intentar como una forma de presión por la libertad de todos los presos políticos.

Tenemos que seguir intentando, sin descanso,  todas las formas de denuncia y de presión nacional e internacional para la libertad de las personas secuestradas por el régimen. Sin embargo, confieso que hoy no podría ver a los ojos a ningún preso político y decirle con sinceridad: Nicaragua hizo todo lo posible por sacarlos, porque NO es cierto. Aún no hemos hecho todo lo posible por ellos/as.

Por su parte, la comunidad internacional ha sido lenta y también merece nuestro más contundente reclamo. ¡Es también vergonzoso! Hemos tocado todas las puertas posibles, y aún así Pedro, Medardo, Edwin, Irlanda, Victoria, Levis, Yaritza y más de 500 presos políticos siguen presos.

No tengo dudas de que todos/as los secuestrados serán libres. ¡Ninguna duda! Se que este régimen oprobioso se va a ir. Pero con el perdón de quienes me leen, es justo preguntarnos qué más podemos hacer que no hemos hecho para presionar al régimen por la libertad de los secuestrados. Es quizás, una de las preguntas esenciales de esta lucha cívica. 

sábado, 3 de noviembre de 2018

Mis razones para no apoyar la opción armada en Nicaragua

Últimamente he recibido mensajes de personas que se enojan mucho por mi posición de resistencia y de desobediencia civil, que son métodos de lucha no violenta. Me instan a dejar de hablar de no-violencia y dicen “que ¿porqué no aprovecho la diplomacia para pedir armas en vez de andar denunciando al régimen? Etc.

Me insultan. Me dicen cobarde por optar por la no-violencia. En muchos casos son tan violentos en sus argumentos como los mismos Sandinistas del FSLN. Cómicamente me recuerdan que “no estoy en Nicaragua” cuando muchos de ellos (incluso desde perfiles sin sus nombres reales) casi siempre tienen años fuera de Nicaragua. Para ellos, escribiré esta explicación porque asumo que son ciudadanos que al igual que yo quieren salir del régimen y están cansados de la violencia despiadada del régimen. Por ello sienten que no hay otro camino más que la opción armada. Comprendo el sentimiento e indignación que también comparto, pero estoy en desacuerdo con esa premisa. Siento que es mi responsabilidad explicarles mis razones de que porqué la opción armada sería un grave error.

Es ciento que tengo ya tres meses fuera de Nicaragua, pero antes de eso pasé 12 años haciendo una constante y incansable oposición al régimen cuando ser opositor era un sacrificio de muy pocos. Ingresé al Movimiento por Nicaragua en el año 2006 junto a personas como el Dr. Carlos Tunnermann y líderes como Cristhian Fajardo que guarda junto a su esposa, injusta prisión. Desde el MpN, junto a miles de voluntarios, tratamos siempre de despertar la conciencia de Nicaragua de que se estaba recrudeciendo el régimen. En esos años nos golpearon, persiguieron, calumniaron, y pocas personas imaginaron nuestro martirio. Por años recorrimos el país sin descanso trabajando junto a otro puño de organizaciones que creemos en la no-violencia. Así que sin falsa modestia les digo que conozco Nicaragua y su sentir como muy pocas personas. Eso nos permitió adelantarnos a los hechos y, cuando muchos dormían en sus laurales, en años como 2010 y 2015 publiqué estudios que anunciaban la explosión social que se aproximaba. Se que abrumadora mayoría de los nicaragüenses no quieren otra guerra bajo ninguna circunstancia.

Antes de eso, de 1997 a 2006 trabajé en el Ministerio de Desarme en los temas de reintegración de excombatientes y desarme. Esa experiencia de hace 20 años me dio una idea cercaba de los que es un conflicto armado. Varias veces, en Waslala, en Cuá Bocay, en San Ramón, me tocó ir a reconocer cuerpos luego de una balacera entre rearmados. En Ayapal, me toco una vez cargar el cuerpo de Yorleny, una niña mutilada por una mina antipersonal. En la Vijía Sur y Kuskaswas me tocó ir de casa a casa recolectando fusiles que habían de la época de guerra. ¿Saben que encontré en esos hogares? Encontré niños huérfanos, viudas desesperadas, encontré decepción por la guerra. Mientras en la ciudad los políticos habían ya olvidado a los excombatientes que casi sin excepción, murieron olvidados. Después de cada guerra lo que se instauró fue un régimen similar al anterior. ¿De qué han servido las guerras en Nicaragua?

Decía Nelson Mandela que él, cuando era joven favoreció la lucha armada, pero que con su madurez se volvió un promotor de la resistencia no-violenta cuando entendió que a un país no se le podía cambiar usando los mismos métodos de violencia del régimen opresor anterior. La no-violencia es el único camino que evita un espiral nuevo de venganzas. ¿Creen que el FSLN se quedaría de brazos cruzados si hay un conflicto armado? ¿A los primeros que empezaría a matar serían a los presos políticos?¿Creen que hay interés de la comunidad internacional de dar armas? ¡No! Reflexionen: en las guerras civiles, son los más pobres y vulnerables los que ponen los muertos.

En el único escenario en el que yo aceptaría el uso de la opción armada es en uno de invasión por una nación extranjera; pero ese no es el caso hoy. Este es un conflicto entre nicaragüenses. En los conflictos entre hermanos lo que se causa es una matanza entre familias. Lo que le pedimos a la comunidad internacional son diversas formas de presión internacional, severas y firmes, para obligar a que el régimen acepte que se establezca una transición hacia la democracia. La solicitud de una intervención militar es algo que, al menos yo, jamás me atrevería a pedir.

Así que para aquellos que han venido a mi Facebook ha ofenderme por mi “trabajo diplomático” como si eso fuera un pecado, les digo que sus palabras son como arar en el desierto. Si buscan un líder militaristas, ese no soy yo. Reconozco que en muchos de los que me critican por oponerme a la opción armadas, hay patriotas que aman a Nicaragua al igual que yo. Reconozco que quizás son personas que al hablar de la opción armada lo hacen con un legítimo deseo de salvar a Nicaragua de la tiranía de la familia Ortega-Murillo. Pero mi obligación es expresar la conclusión a la que he llegado: a quienes más la conviene la violencia es al régimen de los Ortega-Murillo, porque es el único terreno en donde tienen ventaja. Nuestra lucha se puede ganar en donde tenemos ventajas que son la búsqueda de la justicia, la verdad, nuestro compromiso con respetar la dignidad de todas las personas, el anhelo de una Nicaragua que no se desangre por la violencia.

Finalmente, es obligatorio recordar que la no-violencia activa no es pasividad. ¡Todo lo contario! Es desobediencia civil a través de una clara, inteligente y organizada estrategia de lucha no-violenta, que ponga en jaque al régimen. Y no es cierto que ya se agotaron esos métodos cuando ni siquiera hemos podido impulsar un paro nacional, ni huelgas generales ni paro fiscal o boicots generalizado, sólo para citar ejemplos. ¡Aún nos hace falta mucho por hacer! La mayor parte de las sanciones ni siquiera han sido aprobadas. De igual forma, yo no promuevo la no-violencia no porque sea lo más fácil, de hecho es el camino corto y difícil—especialmente por culpa de la desesperante lentitud del sistema internacional—pero creo que es el único que nos llevará a la paz con justicia.

Muchas gracias a quienes han tenido la paciencia de leerme.

¡Patria libre, y vivir!

domingo, 28 de octubre de 2018

Desobediencia civil sí; violencia, no.

Existe una estrategia perversa del FSLN, de descalificar las voces que por años y sin descanso hemos venido insistiendo en el derecho a la protesta pacífica y a la lucha cívica no-violenta. Torpemente creen que pueden borrar la historia. Pero Nicaragua y el mundo sabe quiénes hemos abogado por la no-violencia como método legítimo de cambio social, y quienes han sido los que siempre han respondido con golpes, con asesinatos, con torturas, con violencia y censura.

Nos insultan, nos agreden y nos criminalizan porque tienen miedo a la devastadora fuerza moral de la integridad de quienes—a diferencia de ellos—jamás hemos matado, ni robado. No hay nada oculta bajo cielo y tierra. Todo se sabe y quedará al descubierto quién tiene las manos limpias, y quienes las tienen manchadas de sangre.

Por ello, no caigamos en la provocación de responder al odio con más odio, porque la maldad es un lenguaje incompatible con las voces de libertad, que más bien se nutren de una verdad sencilla: el reconocer que la dignidad es inherente a todo ser humano, sin importar su condición o ideología.

Podemos repudiar y odiar las acciones de quienes hoy nos persiguen, pero quienes se apunten al camino angosto de la no-violencia (que no es un camino para cualquiera) deben separar la indignación y el rechazo de los hechos que cometen los perversos, al odio hacia el malhechor. Dicho en términos del Cristianismo: “se debe odiar el pecado y amar al pecador”.

En carne propia se que no es fácil. Soy el primero en admitir que cuando nos insultan y golpean es natural querer regresar el golpe. Pero no debemos permitir que los perversos, que los acólitos del mal, nos lleven a su territorio de violencia y desolación. Es en ese territorio donde nos llevan ventaja.

La verdad, y la justicia se van a imponer. ¡No lo duden ni un solo minuto!

Desobediencia civil sí; violencia, no.

¡Patria libre y vivir!

miércoles, 3 de octubre de 2018

Impunidad nunca más

A quienes hoy siguen apoyando activamente el actuar criminal de los órganos represivos del orteguismo, habrá que recordarles que los crímenes de lesa humanidad no prescriben NUNCA. ¡Jamás! La complicidad también es penada severamente por el derecho internacional.

El derecho internacional de los derechos humanos, no acepta como válidas ni las amnistías ni los perdones políticos a crímenes de lesa humanidad. Ningún pacto político podría proteger a quienes hayan cometido ese tipo de crímenes.

Precisamente por la NO-prescripción de los delitos de lesa humanidad es que se hace esencial contar con la documentación de todos esos crímenes por parte de instancias como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Esa documentación será vital para perseguir a los criminales hasta el último rincón del planeta tierra.

Así que quienes hoy son actores o cómplices de la represión del orteguismo, más vale que reflexionen. Les podrá pasar como a los miembros del partido Nazi en la II Guerra Mundial que se creían invencibles. Luego buscaron guaridas en varios países del mundo para más bien ser alcanzados por el largo brazo de la justicia internacional. De nada les sirvió decir “Yo sólo recibía órdenes”.

Muchos aún están a tiempo para ponerse del lado correcto de la historia.

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Nota: La presetación completa la audiencia de la sociedad civil de Nicaragau en la 169 sesión de la  CIDH (Situación de defensores de derechos humanos:  denuncia de detenciones arbitrarias y falta de acceso a la justicia  en Nicaragua) en Boulder, Univesidad de Colorad, el 2 de Octubre de 2018 puede verse en Youtube aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Odq2Ec76gAo o leerse en el siguiente enlace:
https://www.ieepp.org/articulos/13762-Situacion-de-defensores-de-derechos-humanos-denunc/https://www.youtube.com/watch?v=Odq2Ec76gAo

martes, 4 de septiembre de 2018

Consejo de Seguridad de la ONU analizará situación de Nicaragua.

El día de hoy se llevará a cabo la primera reunión del mes de Septiembre del Consejo de Seguridad de la ONU, que es la máxima instancia de esa entidad global. En esta primera sesión en la sede en New York, se hablará por primera vez sobre la situación de Nicaragua. Esta es la primera vez que el Consejo de Seguridad analizará la situación de Nicaragua.

Se espera que el día de mañana—Miércoles 5 de septiembre—el Embajador Gonzalo Koncke, que es el jefe de gabinete de la Secretaría General de la OEA, y yo en mi carácter de activista de derechos humanos nicaragüense, podamos dar por separado nuestras respectivas impresiones sobre la situación de Nicaragua en la plenaria del Consejo. El Consejo lo componen 15 países. Sabemos que hay oposición de parte de China, Rusia y Bolivia, pero confiamos en que la mayoría de los votos permitirán que yo pueda hacer una exposición mañana.

Al ser esta la primera sesión en el Consejo de Seguridad, no se espera que haya ninguna acción inmediata concreta que emane de la ONU, al menos en esta semana. Sin embargo, esperamos que la sesión ponga en el radar del Consejo la difícil situación de derechos humanos y civiles que se vive en Nicaragua bajo el régimen de Ortega y de esa forma, surjan acciones internacionales fuertes, que nos ayuden a seguir poniendo presión en la búsqueda de una salida pacífica a la actual situación.