jueves, 26 de julio de 2018

A cien días: ¿Qué hacer? (algunas ideas muy, muy rápidas y generales)

En esta nueva etapa de la lucha cívica, es vital no perder la esperanza y a la vez no tomar riesgos innecesarios para la vida humana. ¡Es fundamental que quienes asumen activismo cívico con extraordinaria valentía, lo hagan usando formas creativas que minimicen su riesgo físico. No tengamos miedo, ni abandonemos la protesta, pero nuestra Nicaragua no necesita más héroes y mártires ni más hogares sin sus hijas e hijos. Hay que tener coraje pero a la vez prudencia. Por ejemplo, hay que reducir al máximo el riesgo de más encarcelamientos y ejecuciones de la ciudadanía por parte de sicarios del FSLN.

Al régimen se le ha caído su máscara genocida ante el mundo pero la acción internacional en ninguna parte del mundo ni de la historia ha sido rápida ni redentora. Eso quiere decir que se deben redoblar los esfuerzos internacionales para lograr la mayor presión posible para que el régimen acepte un proceso pacífico de transición hacia la democracia lo más pronto posible; pero esa presión internacional (que en sí misma es compleja) no sustituye la esencia de la lucha: ¡la protesta cívica! Estamos enteros en ese proceso de presión internacional contra la dictadura.

Una parte de igual importancia en este proceso de lucha por la libertad es NO OLVIDAR A NUESTROS PRESOS POLÍTICOS. La presión por la liberación de todos los detenidos es una pieza central de esta lucha. Ninguno de ellos/ellas se debe olvidar.

Es esencial no caer en la violencia, que es el territorio donde el orteguismo quiere llevar a muchos, porque es donde ellos (con sus sicarios y paramilitares), tiene superioridad. La resistencia no-violenta tiene la capacidad de seguir debilitando al régimen.  Aún no hemos hecho de todos los recursos de no-violencia que se podrían haber impulsado; siendo el PARO NACIONAL prolongado sólo uno de los ejemplos.

Finalmente, se deberá resolver nuestro ancestral divisionismo criollo que históricamente nos ha hecho difícil la creación de frentes únicos de lucha frente a los dictadores de turno. Es estratégico lograr la unidad en la diversidad frente al único y más grande enemigo de la paz y de la libertad: el ortegusimo. Toda acción que abone a esa unidad será un paso más hacia la Nicaragua libre que anhelamos, y que vamos a lograr.

¿Quién dijo que el camino hacia la libertad es ancho o corto?

¡Fuerza! ¡Fe!

sábado, 21 de julio de 2018

No es malo llorar; pero sí es prohibido olvidar y perder la esperanza.

No debemos tener vergüenza de tener días difíciles. Aquellos en los cuales incluso hay lágrimas y el día es opaco sin posibilidades de ver el horizonte. Sólo  a quien no le duele la Patria, es capaz de tener días normales sin dolor o sin tristeza. La angustia es una emoción natural de aquellos a quienes le mortifica la injusticia y sienten como propias las injusticias a los demás. También hay días de alegría, como cuando supimos que los meses de trabajo de hormiga de tanta gente con cada una de las delegaciones de la OEA dio sus primeros frutos. La OEA, de la cual el FSLN se ufanaba de tener en sus manos, ahora está claramente del lado del pueblo autoconvocado que pide elecciones adelantadas. Esa es una victoria diplomática que es un primer gran paso.

En toda lucha cívica hay lágrimas y sonrisas. Sólo así podemos mantener viva nuestra humanidad y no perder la capacidad de indignarnos. Sólo así podemos ser fuertes ante la maldad.

Ayer, por ejemplo, en una reunión de personas en el exilio me tocó escuchar por varias horas, de viva voz el testimonio de nicaragüenses que han sido torturadas vilmente; de hermanas y hermanos nicaragüenses que han perdido hijos y padres a manos del FSLN. Yo tendría que ser de hierro para no regresar a la cama que me espera, ya casi de madrugada en el cuartito de la familia que nos aloja temporalmente, y no llorar en silencio tratando de no despertar a mis dos amores (mi esposa Berta y Alejandra). En mi caso, doblar rodillas en esa soledad de la madrugada es como una fuente de energía que me hace levantarme de nuevo con la frente en alto y seguir el camino que muchos iniciamos. Aquel camino en el que soy, como he admitido, un “autoconvocado más”, sin partido político, sin siquiera un mandato oficial de ningún gobierno o alianza para hacer todo lo que esté a mi alcance para ayudar. Es el camino en el cual fui sorprendido por la historia y que hoy asumo como una bendición, como el privilegio más grande que cualquier otra labor de servicio antes realizada.

Escribo estas reflexiones ante una pregunta de algunos usuarios de redes sociales: ¿A quién representas? Me decía. ¿Quién te ha dado la autoridad de hablar por nosotros? ¿Acaso sos parte de la Alianza o de la Mesa del Diálogo? La respuesta es sencilla: No es justo quedarse de brazos cruzados como espectador ante el sufrimiento del pueblo. No tengo el gusto de ser parte de la Alianza y cuando fui propuesto por más de un obispo para ser parte del diálogo, el gobierno respondió con un rotundo “No!”. Eso no me ha impedido, a disgusto de algunos, asumir algunas tareas de servicio o acciones de protesta, de desobediencia o de ayuda humanitaria sin que nadie me lo haya “delegado”. Ese es, precisamente, la naturaleza bella de toda la energía autoconvocada, espontánea, que hoy puesto a temblar al régimen.

Es natural que siempre habrán voces que critiquen, que insulten, que expresen incredulidad ante la ruta escogida o incluso que se burlen de nuestras intenciones. Pero por cada voz de insultos o de dudas recibidos también hay un torrente de palabras de esperanza en una Nueva Nicaragua que se construye sobre una nueva Piedra Angular de Amor. Me tomó mucho esfuerzo escribir estas palabras porque a veces caigo en la provocación de mostrar fortaleza permanente, cuando más bien tengo el corazón en pedazos. La verdad es que no tengo ni toda la autoridad ni mucho menos todas las respuestas sobre el camino exacto que nos sacará de esta tiranía asesina que ha matado a nuestros jóvenes, campesinos y hasta al pueblo autoconvocado que pide libertad.  Sí tengo la total y absoluta convicción que este régimen tiránico tiene los días contados. No tengo una pizca de dudas en mi corazón de que Nicaragua será libre.

Es así que anoche me acosté casi al salir el sol, preguntándome muchas de las preguntas que ustedes me han hecho llegar. Y humildemente admito que no tengo todas las respuestas. Creo que sólo Dios las tiene, y mostrándonos humildes y sencillos de corazón, con el espíritu abierto, es que podremos encontrar la guía idónea hacia la Nicaragua en libertad, que todas y todos soñamos. Amaneció y me sumé a la caravana organizada por los nicas auto convocados de Miami y la tristeza de la noche anterior, que era como espinas en medio del desierto, se convirtió en un jardín de ilusión. Vi a la diáspora de nicaragüenses que salieron hacen décadas o hace meses, expresar un amor inmenso a Nicaragua como si nunca si hubieran ido. Vi a abuelas, a madres, a jóvenes preguntándome cómo ayudar a nuestros presos, a los heridos, a los perseguidos. Vi a un pueblo en oración. Vi a una procesión de exiliados que se ganan con gran esfuerzos la vida, deseosos de compartir el pan con los que no tienen pan.

A pocas horas de volver a dormir, me acuesto con una sonrisa y—confieso—también con algunas lágrimas porque pienso en mi hermano Medardo Mairena y en tantos presos políticos encarcelados por su lucha por la libertad. Pero a pesar de ello, siento que cada día que pasa es un día que se acerca al fin de esta dictadura. Cuando ese día llegué la nación empezará a sanar de sus heridas para poder ser, al fin, la familia y la nación que merecen nuestras hijas y nuestros hijos.

Ya pronto estaré de regreso en Nicaragua; para sumarme al ejército de “minúsculos” que soñamos con hacer a Nicaragua, grande y libre. No lo olviden: no es malo llorar; pero sí es prohibido olvidar y perder la esperanza. Es prohibido echar pie atrás.

Bendiciones


lunes, 18 de junio de 2018

Urge empezar a preparar casos de demanda internacional por crímenes de lesa humanidad

Los más recientes crímenes de lesa humanidad cometidos por la policía y grupos para-policiales, son de un extremo tal que justifica la implementación de enérgicas medidas de la comunidad internacional. En el marco del Derecho Internacional, no es necesario que el Estado de Nicaragua sea firmante del acuerdo de Roma, para que se inicie un proceso que amenace con llevar a los causantes de estos crímenes—como fue el incendio que acabó con la vida de una familia y de menores de edad en Managua—a un tribunal internacional. Para ese proceso, el órgano adecuado es la ONU y es en ese organismo (a la par de lo que ya se está haciendo con la CIDH) que se deben concentrar los futuros esfuerzos. Para ello, instamos a las personas que están en la Mesa de Diálogo que solicite a la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos (OACDH) una misión de investigación con una función similar a la CIDH, pero con el mandato de poder llevar a los culpables de estos crímenes, a un tribunal internacional. Dado de que en Nicaragua NO EXISTE UN SISTEMA JUDICIAL INDEPENDIENTE, no podemos esperar que de los tribunales nicaragüenses sala justicia. Tendrá que ser un órgano de la ONU la que investigue todos los crímenes perpetrados desde el 18 de Abril de 2018, con énfasis en los casos de crímenes de lesa humanidad. ¿Qué hacer? Debemos organizaros para implementar un proceso más ordenado de documentación de pruebas de las atrocidades cometidas, las cuales después deben ser ordenadas. Eso se puede hacer a través de organizaciones como CPDH, CENIDH y ANPDH. Es importante pasar una fase de documentación minuciosa (fotos, videos, etc.) dado de que a diario se comenten delitos que violentan el Derecho Internacional Humanitario y alguien deberá responder, tarde o temprano. Ejemplo de ello son los ataques a las filiales de la Cruz Roja, a médicos, a personal de enfermería y a personal de grupos religiosos. Los ataques a la Cruz Roja o el uso de vehículos de la Cruz Roja para comentar delitos pueden ser denunciados directamente en la página web dl Comité Internacional de la Cruz Roja. Finalmente es esencial proteger a los testigos de estos delitos y que de primera fuente pueden testificar en un eventual tribunal internacional. Por razones obvias no esperen a que por este medio demos más detalles de los próximos pasos; solo me despido instando a que se documento con video, de la mejor forma posible, todo lo que está pasando en Nicaragua. A la hora de tomar video es muy importante indicar la hora, lugar, fecha y circunstancia en que se toman los videos.


jueves, 14 de junio de 2018

El Panorama para Nicaragua es oscuro (entrevista que di a La Prensa en el año 2009)

“El FSLN juega con fuego” (fragmento de una entrevista a Martha Solano de La Prensa, del 22 de Noviembre del año 2009. Entrevista que brindé hace 9 años)

Tal como lo ha demostrado, el orteguismo sólo sabe solucionar sus problemas a punta de piedra y garrote y lanzando a las calles a sus simpatizantes, dispuestos a todo con tal de acallar las voces que divergen. El discurso manipulador de Ortega encandila los ánimos de quienes se sienten menos... Pero lejos de la lucha de clases, la única forma de lograr un avance en el país es a través de una transformación social profunda.

Los nicaragüenses estamos acostumbrados a la confrontación como mecanismo de salida a los problemas. Eso viene desde los hogares, desde el lenguaje que usamos y la forma en que nos comportamos. La única salida de eso es combatir la “era de la intolerancia” con su contrario, la tolerancia. Pero ese cambio no podría ser tan fácil por el dominio de las instituciones públicas en manos del FSLN que tiene en su un origen una forma bélica y confrontativa...

Nicaragua corre el riesgo de sufrir un golpe desde el Estado...” Por eso creo que el panorama es oscuro porque Ortega desde su primer día de gobierno renunció a asumir una condición de jefe de Estado y se ha comportado claramente como un caudillo. El panorama es oscuro porque Ortega ha tenido miopía al no reconocer la oportunidad histórica que los nicaragüenses pusieron en sus manos y más bien lo que ha hecho es reconfirmar exponencialmente los temores que siempre tuvimos de que volviera al poder. Ese panorama es oscuro y podría cambiar hasta que asumamos una responsabilidad cívica de transformación de la sociedad.

La violencia política en Nicaragua es un mecanismo que sigue en la forma de hacer política porque desde los hogares, los barrios, los centros de trabajo y el lenguaje, las actitudes violentas parecen seguir siendo un mecanismo predominante de las relaciones humanas en Nicaragua.

El Frente tiene un propósito muy peligroso que es arraigar en los seguidores del sandinismo una total descalificación del otro ciudadano. Es decir, si usted no está con el sandinismo es un enemigo de Nicaragua y dicen “yo, como defensor de la patria, voy a llegar hasta las últimas consecuencias”.

¿Qué ve para el Sandinismo?

En el largo plazo habrá una serie de contradicciones... El segmento de independientes se va a ir cada vez más radicalizando contra el Gobierno...
La intolerancia va de la mano con la violencia y los más afectados son los más pobres.

¿Y cuánto cree que podrían aguantar esos sectores?
Esos sectores van a aguantar esa intolerancia hasta que no les empiece a estallar en sus comunidades.

Entrevista completa: https://www.laprensa.com.ni/2009/11/22/politica/8467-el-frente-esta-jugando-con-fuego

miércoles, 25 de abril de 2018

Mi eterna gratitud a las juventudes que nos devuelven la esperanza

Estoy convencido que los estudiantes que se levantaron contra el régimen de Ortega de forma cívica y espontánea, son el más grande patrimonio ético de la nación Nicaragüense. Ese alzamiento ciudadano fue pacífico y valiente, y nació de un inmenso amor por Nicaragua. Ni partidos, ni caudillos, ni organizaciones de ningún tipo tuvieron NADA que ver en esa insurrección de la esperanza. La dictadura tembló de miedo cuando vio en la juventud al gigante que despierta. Y Daniel Ortega, en vez de saber escuchar, respondió con el sadismo propio del más vil asesino. Es así que las manos de Daniel  y de Rosario hoy están manchadas de sangre.

Sólo los corazones de piedra o las almas sucias podrían continuar con sus vidas de forma normal sin reconocer el inmenso sacrificio de cada uno de nuestros muertos. ¡No vale olvidar o querer hacer un borrón y cuenta nueva! ¡Esa sangre derramada no puede ser en vano! Por eso es vital que la misma juventud que se levantó contra la tiranía y que vio como se les arrebató la vida a sus compañeros, se organice rápidamente y haga escuchar su voz.

Los jóvenes y estudiantes de esta generación no necesitan ser representados por nadie más que ellos mismos. Han demostrado que tienen la capacidad y la fuerza de hacer lo que ninguna generación anterior había logrado. ¡Nos dieron una cátedra de nacionalismo! Ahora somos nosotros, los de todas las otras generaciones, los que queremos sumarnos como pueblo unido a la tarea de forjarnos un país diferente, sin dictaduras. Díganos en qué podemos ayudarles desde los flancos de la lucha cívica estando ustedes la vanguardia.

Deben organizarse en cada universidad sin injerencias de UNEN, que son cómplices de los crímenes. Tampoco deben dejarse manipular por los políticos o empresarios que nos metieron en esta crisis. La apuesta del régimen orteguista es que la convocatoria a un diálogo los haya agarrado por sorpresa y que no tengan tiempo de construir una organización verdaderamente representativa. El gobierno también apuesta a que el diálogo que viene sea una especie de torre de Babel, en donde las organizaciones que se sienten en la mesa no se puedan poner de acuerdo entre ellas mismas y que así se diluyan las voces de la juventud. Pero se van a equivocar como se equivocaron antes cuando señalaron de apática a la juventud.

Las juventudes de Nicaragua sabrán mostrar un liderazgo sólido en sus expresiones de juventud universitaria así como en otras expresiones de juventudes del campo, del caribe, de las comunidades minoritarias, de jóvenes mujeres y de otras voces de jóvenes muy pocas  veces escuchadas. Señalar que esa organización no es posible es haber sido ciego al enorme poder de movilización que las juventudes mostraron en días recientes. 

Sospecho que por parte del gobierno hay una intención de dar espacios a unos pocos jóvenes para maquillar el diálogo de una supuesta representación pequeña de la juventud. No permitan eso. Estoy seguro que sabrán superar los vicios del caudillismo al consolidar liderazgos colectivos, representativos y diversos. No esperen que los actores adultos los inviten para tomar un lugar ya que ustedes tienen sus lugares ganados en ese diálogo desde el primer día que salieron a la calle, cobijados por la bandera de Nicaragua, a pesar de la lluvia de balas y de piedras que les querían sembrar el miedo.

Continúen construyendo su propio presente con sus propias manos. No pierdan la oportunidad de este momento histórico en el cual los nicaragüenses estamos más cerca que nunca de poder reescribir la historia y acabar para siempre con esta tiranía.  Tienen el respaldo de todo un pueblo que hoy, más que nunca, está lleno de esperanza por nuestra juventud.

Para despedirme, quiero hacer mías las palabras de Monseñor Silvio Báez, el primer objetivo  “del diálogo es la democratización” de Nicaragua, de esa Nicaragua que hoy ha colocado su esperanza en ustedes. 

martes, 10 de abril de 2018

A quienes dicen que no hay que “politizar” el incendio en Indio Maíz: ¡tomen ésta! [opinión]


Leo algunas opiniones que insisten "no hacer política con el incendio de la reserva de Indio Maíz”. A primera vista, ese tipo de mensajes puede parecer benévolo y hasta razonable, pero en realidad—ya sea por ingenuidad, por torpeza o por manipulación—esconden un propósito perverso: seguir asentando la idea de que en Nicaragua las autoridades políticas NUNCA tienen la culpa de nada de lo malo qué sucede en el país y por ello jamás asumen su cuota de responsabilidad. Insisten en que aquí solo se debe reconocer lo bueno en el país donde se vive bonito. Esa idea de que no debemos cuestionar, que no hay que ser “alarmista” es una fabricación manipuladora de quienes detentan el poder. Hay más de algún incauto que repite ese mensaje astutamente promovido desde El Carmen. Pero afortunadamente la gente no es tonta. Poco a poco está renaciendo la conciencia ciudadana sobre el derecho inalienable a interpelar al poder de turno por sus acciones o por sus negligencias.  


A quienes insisten en que los temas ambientales no son políticos, les recuerdo que el control de la tierra y de sus recursos es lo más político que hay. Por ello, es precisamente la ciudadanía activa—más allá de toda ideología—la que debe aprender a recuperar su poder ciudadano sobre la tierra, como la forma más eficiente de proteger la naturaleza. Cuando la ciudadanía define la tierra, la naturaleza y la biodiversidad como “área de no política” lo que está haciendo más bien es declinar su lucha cívica por evitar que nos roben lo que es nuestro y que nos depreden un recurso que es de toda la nación.  

Ante el incendio de la reserva Indio Maíz, es natural y hasta esperable la indignación ciudadana. Sólo a quien no le duele su patria se puede dar permiso para callar. 

martes, 3 de abril de 2018

Youth underemployment: a major bottleneck for poverty reduction in Nicaragua

Poverty for youth in Nicaragua follows similar trends to other low-income countries in Latin America and the Caribbean: Despite having higher levels of education than previous generations, they face higher levels of unemployment and receive lower wages. Moreover, the development of skills, access to opportunities, and exposure to risks among young people are highly segmented by income level, and by sex, race/ethnicity, and rural/urban residence.

According to official data, between 2009 and 2014 general poverty in Nicaragua dropped from 42.5 percent to 29.6 percent; in the same period extreme poverty dropped from 14.6 to 8.3 percent.  According to official data disaggregated by age, the demographic group with the highest levels of poverty are individuals ages 0 to 17. In addition, 10.0% of boys and girls ages 0 to 5 and 10.7% of girls ages 6 to 12 years live in extreme poverty. For adolescents ages 13 to 17, those in extreme poverty are 9.6%. As the range of ages rises, we observe a reduction in poverty levels. For example, the cohort with ages ranging from 56 to 65 is the population category with the lowest level of extreme poverty (5%).

The cycle of poverty states the following: high levels of poverty at an early age place an individual in a condition of social and economic exclusion, which at the same time limits her or his capacity to obtain a quality job. Low-income jobs result in  limited capacity to obtain human capital  and productive assets, which are also defined as “living assets”. Having no regular source of income inhibits the capacity of individuals access basic needs such as food, clothing, shelter, healthcare and education. For a young person, the lack of skills to secure basic living assets for themselves or for their families often has disastrous long-term consequences on their human development. Providing youth with the required human capabilities to access living assets in a self-sustainable way is one of the most powerful strategies for breaking the cycle of poverty.

According to a field-research conducted by IEEPP, 31.1% of children ages 10 to 18 are working. Among child workers, 36.9% are rural children and 26.2% are children from urban areas.  Child labor is directly associated with extreme levels of poverty, and underemployment is a major bottleneck for youth development, a fact recognized by youth and youth development experts.

Based on the analysis above, it is evident that productive employment at the appropriate age is the key to breaking the cycle of poverty and allow youth to acquire not only human capital and living assets, but also an active participation in education, sports, extracurricular activities, and civic life. Studies have shown that concentrated poverty and child labor have harsh impacts on young people. It limits the level of outdoor activity; it restricts young peoples’ access to local facilities and sports; it is strongly linked to poor health, disability, inactivity and weight problems. Low incomes also restrict the amount of participation that children and young people experience, including most sports and community activities.

Even when the official unemployment rate as a percentage of total labor force is as low as 5.3%, approximately 48.3% of employed individuals in 2013 (the last year for which official data is available) were underemployed.  As will be further discussed, according to IEEPP’s estimates underemployment for youth ages 18 to 29 is much higher than officially acknowledged.  Over 60% of youth interviewed who have some type of work admitted working in low paying jobs or are workers who are highly skilled—i.e. hold university degrees or higher—but are working in low skill jobs. Of those underemployed, 43% are men and 57% are women.

Youth poverty and unemployment are directly related and should be analyzed jointly. Unfortunately, since 2012 the Government of Nicaragua has not presented disaggregated data on youth employment. The last comprehensive analysis of youth unemployment using official data was prepared by the UNDP in 2009 and at the time it revealed the following:

In 2008, youth unemployment in individuals ages 14 to 30 was 9%.
Youth unemployment tended to increase.
Unemployment in individuals ages 14 to 30 was 2.3 times higher than those within older cohorts.
Unemployment and underemployment is higher among urban youth.
31.7% of youth (ages 14 to 30) were underemployed. 
Underemployment affects women more than men. 

The high rates of informal labor are also a major problem for positive youth development. These day-to-day jobs do not offer upward mobility to an increasing number of young people who enter the workforce. Based on a recent regional assessment conducted by IEEPP in December 2016, poverty and unemployment are particularly widespread among vulnerable sectors such as rural populations, indigenous people, afro-descendant communities, and youth.  The report “Generaciones para la Paz: Juventudes, diálogos y propuestas para Centroamérica" recently published by IEEPP found that 7 out of 10 young men and women who receive some type of income in Nicaragua are in the informal labor market as of 2016. Youth who work under “informal labor market conditions” do not have access to social security, technical or vocational training, and/or social protection under current labor laws.

The online survey conducted by IEEPP in the context of this study shows even more troubling data. Over 60% of youth with university degrees—or in the process of obtaining an undergraduate degree—received monthly net salaries below $300. Only 16.2% admitted receiving net salaries above $500. This data—although it does not represent a comprehensive sample of Nicaraguan youth—indicates that underemployment is more severe amongst the general population in working age groups, given that university students were overrepresented in this sample (62% of respondents have university degrees or are in the process of completing an undergraduate education).

Of the percentage of young people currently active in the labor system:

21.1% receive an average monthly remuneration of $ 133.
20.6% receive an average monthly salary of $ 200.
23.5% receive an average monthly salary of $ 300.
16.2% receive an average monthly salary of $ 560.
11.8% average monthly salary of $ 850.
3.9% receive an average monthly salary of $ 1160.
2.9% receive a salary above $ 1,500.

The findings from the online survey are compatible with estimates from Acevedo (2015) and FUNIDES (2014), which found that once employed, the probability of losing a job within the next two years is 50%. For unemployed youth, the average time to find a new job is over 21 months. Acevedo also estimates that the average salary of an employed person ages 15 to 29, is less than $200 per month.

An important finding from the online survey is that as your educational level rises, the prevalence of unemployment is much higher. From our sample of 830 people, youth with graduate degrees (112 people) are four times (14%) more likely to be unemployed than youth with lower educational backgrounds (3.5%).

These findings are compatible with results from other focus groups conducted by IEEPP in 2016:

Those with more advanced degrees expressed that the waiting time to secure a job is between 4 to 6 months, which is much higher than waiting times between jobs for the general population.
There is a strong positive correlation between youth with higher levels of education and the propensity to migrate. The tendency to migrate is much higher among those who are unemployed or underemployed.
Youth who have a high command of English as a second language had considerably lower probabilities of unemployment. In fact, from the focus groups conducted in the Pacific, all bilingual participants admitted being employed.
During various consultations—including a two day “youth camp” which was not part of the original research plan—employment consistently ranked among the top three most significant problems identified by youth.
“Promoting entrepreneurship” consistently ranked as one of the most popular policies or youth development programs suggested by youth.
Youth who had a positive experience with their first job, tended to have much more stable jobs as well as higher salaries.
Youth who had considerable experience as volunteers during early youth were less likely to be currently unemployed.

Findings on youth underemployment from Acevedo (2016) and the National Youth Platform (2017) are also compatible with our findings. For example, "between October and December of 2012, a total of 1,237,297 people between 15 and 29 years old were occupied" in the following categories: employee, family worker without pay, self-employed, day laborer, employer, and non-family worker without pay.

There is a close correlation between years of schooling and level of employment qualification. In Nicaragua, people with at least 6 years of education tend to access average qualification jobs and elementary occupations which are characterized by low wages. Those with 7 to 9 years of schooling have a much higher opportunity to access high-grade jobs. The population segment with 10 to 11 years of study are employed in jobs and are considered professionals and technicians. Those with more than 11 years of schooling are mainly possess managerial jobs.

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This is a fragment of the study Youth Analysis for Strategic Planning, written by Maradiaga et. al in 2017.