miércoles, 8 de enero de 2020

Unidad Nacional y Alianza Cívica: seguimos trabajando juntas de cara a la Gran Coalición

La Unidad Nacional (UNAB) y la Alianza Cívica somos dos organizaciones hermanas, que seguiremos trabajando con ahínco y voluntad hasta conformar juntas una Gran Coalición Azul y Blanco. No existe ruptura ni conflicto entre ambas, sino el afianzamiento de nuestras identidades.

En ese sentido, la decisión de la Alianza Cívica de salirse de la Asamblea de la Unidad, es correcta, y se tomó en armonía con la UNAB, a fin de darle mayor claridad a la relación entre las dos organizaciones. La Alianza es una de las principales organizaciones cofundadoras de la Unidad, y hasta hace poco era parte de la Asamblea de la UNAB. No obstante, la Alianza desde siempre ha tenido plena autonomía e independencia, no sólo para ejercer sus funciones de cara al Diálogo Nacional sino también para formar sus propias estructuras. En ese sentido, se consideró que esa situación especial de la Alianza con respecto a la Unidad, debía ser revisada en el contexto de la conformación futura de la Gran Coalición. Dicho de otra forma: ¿Cómo podría la Unidad conformar una coalición con una organización que ya es parte de su Asamblea?

En diciembre de 2019 la Asamblea de la UNAB le pidió a la Alianza aclarar el vínculo entre las dos organizaciones, con el ánimo de ordenar mejor el proceso previo a la formación de la gran coalición. En consecuencia, ambas organizaciones consideramos prudente evitar duplicidad en los registros de grupos y personas que tienen membrecía en ambas plataformas y reforzar nuestras respectivas identidades.

¡La lucha sigue!

jueves, 26 de diciembre de 2019

Ejercer la razón con compasión

Con mucha regularidad hay personas que me preguntan ¿porqué mi insistencia en la no-violencia como forma de lucha contra la dictadura? Otras preguntas muy comunes se refieren a mi decisión de hablarle siempre con respeto a los fanáticos del régimen, incluyendo a policías. Creo en la dignidad intrínseca de toda persona humana pero a la vez comprendo lo difícil que es mantener un tono moderado frente a personas violentas y fanatizadas. Hay sido demasiada la perversidad del régimen, y por eso el enojo y la indignación es una reacción humana y natural.

A pesar de ello, considero importante hacer un esfuerzo por mantener altura en el debate y esforzarnos para nuestro corazón—aún con todas las heridas—no se lene de odio y no perdamos la capacidad de sentir compasión.

Quizás por eso el régimen se ha empecinado en fabricar mentiras en contra de todos aquellos que hemos optado por el camino de la no-violencia. El régimen nos han ridiculizado y calumniado (al punto que hasta más de algún “azul y blanco” ha terminando creyendo alguna de esas mentiras). El régimen lo hace para provocarnos y llevarnos a su territorio, que es la violencia física y verbal. Hagamos todo lo posible por no caer en provocaciones.

Por su lado, los seguidores de Ortega-Murillo hablan [falsamente] de paz, pero a la vez recetan “PLOMO”, odio y violencia. Para muestra un botón: En mi perfil de Facebook publiqué una pequeña muestra de las amenazas de muerte que recibí ayer (25 de diciembre) de parte fanáticos del FSLN. Al igual que tantas personas que no pensamos como ellos, ese es nuestro pan de cada día. Aún así, no podemos perder el enfoque de no-violencia.

Toda violencia tiene sus raíces en el miedo. Por eso, régimen y sus seguidores tienen miedo a perder el poder que sólo saben sostener con represión. Nuestro obligación es seguir hablando con sinceridad y humildad sobre el país que queremos construir para mejorar la vida de todas las personas nicaragüenses, sin NINGUNA excepción.

La verdad se debe decir con caridad y la razón, con compasión. Un nuevo país está por nacer. Esa es mi convicción.


viernes, 20 de diciembre de 2019

Los hombres y mujeres de buena voluntad, queremos la unidad.

Mensaje de Félix Maradiaga, 
miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB).

Managua, 19 de Diciembre de 2019

Quiero sumarme a las palabras de agradecimiento antes expresadas, a cada una de las personas aquí presentes, por asistir con tanto entusiasmo y valentía a este Encuentro de la Unidad Nacional, aún en medio de la represión que vive nuestro país.

Lo que en muchas partes del mundo sería un acto sencillo de participación ciudadana, en Nicaragua es un acto radical: salir a las calles para expresar nuestro anhelo de libertad, sin saber si vamos a regresar a casa sin haber sido golpeados,  arrestados o incluso asesinados. Pero la presencia de cada uno de ustedes es más que un acto de rebeldía ciudadana, es una expresión de amor y compromiso con la nación nicaragüense. Gracias a cada uno de ustedes que han venido desde todos los rincones de Nicaragua para decirle presente a la nación.

1. Nacimiento de la Unidad y sus compromisos

Se me ha pedido hacer un resumen de la visión y posicionamiento político de la Unidad Nacional frente al contexto actual del país. La Unidad Nacional hizo su presentación pública el 4 de octubre del 2018, habiendo realizado antes dos asambleas ciudadanas en las cuales se aprobó un documento fundacional. Nuestra génesis fundamental es la de proteger y hacer realidad los anhelos de la rebelión cívica de abril. Todos nuestros esfuerzos, nuestra energía, y nuestra razón de ser, es la de honrar el sacrificio de los hermanos y hermanas nicaragüenses que lo dieron todo por una Nicaragua en libertad. Ese inquebrantable compromiso con la causa original que motivó a cientos de miles de Nicaragüenses a salir a las calles y decirte “basta” a la dictadura, es la misma causa que nos tiene aquí presentes.

De ahí que nuestro más importante lineamiento político, es la lealtad a esa sangre derramada, tutelando con gran responsabilidad, los principios de esa Revolución cívica de Abril, para evitar lo que ha pasado—tristemente—con todas las revoluciones nicaragüenses del pasado, que han perdido su rumbo.

Por esa razón, ante la presencia de madres y familiares de víctimas directas de la represión de esta dictadura y familiares de nuestros presos políticos, la Unidad Nacional se compromete a honrar los principios de la lucha cívica que impulsaron a sus hijas e hijos a salir a las calles.


2. La brújula moral de la unidad

Bajo el ejemplo de desprendimiento y generosidad de sus hijos, ante una nación que pedía a gritos libertad, ratificamos el compromiso de seguir luchando sin descanso por la libertad de todos los presos políticos—sin excepción—y justicia para todas las personas asesinadas.

La revolución de abril tiene una brújula moral clarísima. No va a perder su rumbo a pesar de las fuerzas gravitacionales de la vieja política que muchas veces ejercen la presión de la cultura política, o del pragmatismo resignado o simplemente del oportunismo, para hacernos creer que el cambio profundo de sistema no es posible y que por ello hay que conformarse con pequeños cambios.

La Unidad Nacional existe para lograr un profundo cambio de sistema que permita la construcción de una Nueva Nicaragua.

La Unidad existe para recordarnos: ¿cuál es la ruta? Y para recuperar la autoestima de la nación nicaragüense con esa capacidad de soñar en grande que los estudiantes de abril, los campesinos, las mujeres y la población autoconvocada le imprimió a esta causa.

3. ¡Gracias Estudiantes, campesinos, mujeres, autoconvocados!

¡Gracias estudiantes por romper el velo de los ojos de un país que estaba en silencio! Mucho de ellos no están con nosotros porque sus vidas fueron arrebatas por las balas de la dictadura; otros estudiantes están en el exilio o expulsados de sus aulas de clase. ¡Pero siguen en la lucha! Les pido a quienes son estudiantes que se pongan de pie para agradecerles la ilusión que nos regresaron. Jóvenes: Esta revolución es de ustedes, no dejen que nadie se las arrebate.

Desde el Consejo Político también queremos agradecer a los campesinos que por años alzaron sus voces contra el régimen desde las comunidades rurales amenazas por el proyecto del Canal. Queremos agradecer a las comunidades del Caribe que también vienen por décadas alertando sobre las múltiples violaciones a los derechos humanos de un Estado opresos y extractivista. Agradecer también a los movimientos de mujeres que por décadas mantuvieron la mano en la llaga de la opresión y la violencia del Estado.

Gran parte de la perversidad del régimen tiene sus orígenes en tener en el poder, a un violador de los derechos humanos desde antes de regresar al poder. 





4. Unidad Nacional: Ni izquierdas ni derechas.

Esa reflexión nos lleva a otro lineamiento fundamental de la Unidad Nacional: Nuestro compromiso firme con los derechos humanos, lo que se constituye en nuestra principal categoría ideológica. A partir de ese compromiso sostenemos que esa lucha no es entre izquierdas y derechas. Tampoco es una lucha entre capitalismo y socialismo. Quienes integramos la Unidad Nacional creemos que no nos acomodan las categorías de izquierda y derecha, puesto que ambas son herencias del siglo pasado, y sus extremos destruyen la libertad de distintas maneras, pero con resultados parecidos.

Las verdaderas diferencias que hoy hay en Nicaragua, se dan en el ámbito de la ética, los derechos humanos y la defensa de la libertad frente a la dictadura.

Esa convicción de plena y profunda renovación de la nación nicaragüense, tiene como su punto neurálgico la lucha cívica por el restablecimiento de todas las libertades y los derechos humanos. Nuestra lucha no se limita nunca a una lucha electoral y mucho menos una apuesta por reformas políticas minimalistas. Esa ruta se experimentó en el pasado y no sólo desembocó en una transición democrática frustrada, sino que en pocos años nos llevó a los eventos de abril y a la peor crisis de derechos humanos de las últimas décadas.

5. La violencia es el lenguaje de los brutos.

En estricto apego a esos principios fundacional de la Unidad, también sostenemos que la No-Violencia es otro de los lineamientos vitales de nuestra acción política. De ahí que el régimen trabaja con tanta perversidad en provocarnos para llevarnos a la violencia que es el lenguaje de los brutos.

Consecuentes con esa confianza en que la verdad está de nuestro lado, sostenemos que esta no es una disputa entre ricos y pobres, es una lucha entre el bien y la maldad, entre la vida y la muerte, entre ser esclavos y ser libres. Quienes defienden la bandera del régimen avalan el sometimiento, nosotros queremos proteger y empoderar a la población. De ahí que nos sentimos profundamente  indignados por la violencia ya que los nicaragüenses queremos respeto.

Queremos un gobierno que cumpla su función de proteger a la gente, dándole seguridad, trabajo, y dignidad. Este régimen no va derrotar ni la solidaridad ni la vida. Ellos no tienen empatía con el dolor del otro.  Solo defienden sus interés, su dinero, sus negocios, su poder, esa es la diferencia.




Sígannos aquellos que crean en que no puede haber paz sin justicia y sin libertad.
Aquellos que estamos convencidos que la diversidad no nos divide pero nos hace fuerte.
En la Unidad estamos los que consideramos que Nicaragua no está completa sin la costa Caribe, sin lo campesinos, sin emprenderores, comerciantes, artesanos, estudiantes, y sin la voz fundamental de obreros y trabajadores. No está completa sin la vital participación de los movimientos de mujeres, de los excarcelados políticos y el acompañamiento de las familias de los asesinados y secuestrados.
Esta unidad no está completa sin los pueblos originarios. Naha asla takankana, miskitu sa, indian sa.
Tampoco está completa sin la Nicaragua Exilio; esa diáspora azul y blanco dispersa por el mundo y que ha acompañado la revolución de abril en casa paso, con inmensa solidaridad y compromiso.

Dicho en términos sencillos, desde la Unidad decimos: “Síganme los buenos”:

6. Los hombres y mujeres nicaragüenses de buena voluntad, queremos la Unidad.

Bajo ese principio, otro de los lineamientos—constituido en un mandato de la Asamblea Ciudadana—es construir una gran coalición, teniendo como punto de partida un núcleo fundacional entre la Alianza Civica y la Unidad.

Ese esfuerzo de restauración democrática no puede ser librado con éxito si no es con la suma de todos los vigores dispersos. Bajo ese reconocimiento, la Unidad Nacional y la Alianza Cívica, nos hemos avocado a un proceso de construcción de una Coalición Nacional que tenga como piedra angular la defensa de las libertades.

La Unidad Nacional sostiene que no pueden haber elecciones mientras haya presas y presos políticos en Nicaragua. 

Renovamos nuestro compromiso con la No-Violencia y con la salida pacífica a esta dictadura. Pero la lucha no-violenta no es una lucha desarmada. Nuestras armas cívicas son la verdad que está de nuestro lado, y también la Unidad.

7. Un mensaje final para el pueblo creyente

Finalmente, quiero decir que esta Unidad también es para los creyentes; para aquellos que creemos que la lucha por la libertad también se libra doblando rodillas. Para aquellos que creemos que si acaso Nicaragua tiene un comandante, ese Comandante es Jesucristo. 

jueves, 12 de diciembre de 2019

“No pueden haber elecciones mientras haya presas y presos políticos en Nicaragua”

Mensaje de Félix Maradiaga
Miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco, en ocasión de la presentación de reformas electorales consensuadas

Managua, 12 de diciembre de 2019

En abril de 2018, se empezó a gestar una nueva Nicaragua. Esa nueva nación que está por nacer, aún tiene dolores de parto. Son los dolores de una nación marcada por una historia plagada de conflictos internos y de polarización política, pero que hoy, gracias al sacrificio de muchos héroes, nuestro país tiene una luz al final del túnel y espera resurgir renovada, en justicia, democracia, y libertades que hasta ahora han estado frustradas.

Por esa razón, quiero iniciar este mensaje reiterando en nombre de la Unidad Nacional Azul y Blanco, el sagrado compromiso con la justicia, con la memoria, el derecho a la verdad, a la reparación y no repetición. La Unidad Nacional nace como una Asamblea Ciudadana de la Resistencia Cívica, con el mandato de encarnar los anhelos de la revolución de Abril. Acogemos con profunda responsabilidad el compromiso de que esos anhelos se conviertan en realidad y que bajo ninguna circunstancia se repitan los dolorosos episodios del pasado cuando otras revoluciones se convirtieron en sueños rotos y perdieron su rumbo. 

¡Nuestro rumbo es claro, y todos ustedes saben cuál es la ruta!

Esa convicción de plena y profunda renovación de la nación nicaragüense, tiene como su punto neurálgico la lucha cívica por el restablecimiento de todas las libertades y los derechos humanos. Nuestra lucha no se limita nunca a una lucha electoral y mucho menos una apuesta por reformas políticas minimalistas. Esa ruta se experimentó en el pasado y no sólo desembocó en una transición democrática frustrada, sino que en pocos años nos llevó a los eventos de abril y a la peor crisis de derechos humanos de las últimas décadas.

Por esa razón, ante la presencia de madres y familiares de víctimas directas de la represión de esta dictadura y familiares de nuestros presos políticos, la Unidad Nacional se compromete a honrar los principios de la lucha cívica que impulsaron a sus hijas e hijos a salir a las calles. Bajo el ejemplo de desprendimiento y generosidad de sus hijos, ante una nación que pedía a gritos libertad, ratificamos el compromiso de seguir luchando sin descanso por la libertad de todos los presos políticos—sin excepción—y justicia para todas las personas asesinadas.

Para todos ellos: ¡justicia!

Justicia para ¡Alavarito Conrado! Gerald Vasquez! Franco Valdivia! Angel Gahona! Eddy Montes! Richard Pavón! Carlos Bonilla!

Ese esfuerzo de restauración democrática no puede ser librado con éxito si no es con la suma de todos los vigores dispersos. Bajo ese reconocimiento, la Unidad Nacional y la Alianza Cívica, nos hemos avocado a un proceso de construcción de una Coalición Nacional que tenga como piedra angular la defensa de las libertades.

Admitimos con sinceridad y con humildad, que la construcción de consensos bajo el contexto de represión y bajo las sombras de una historia de polarización, nunca es fácil. Sin embargo, ha privado el principio de poner a Nicaragua primero sobre cualquier otro interés sectorial. A la vez, reconocemos que aún queda muchísimo por hacer para lograr la plena unidad de todas las expresiones esenciales, políticas y sociales, del país, que comparten la visión de un país en democracia. Reconocemos que urge seguir labrando un camino de inclusión para que más actores sean parte de esa inminente plataforma Azul y Blanco, que dará fin a la dictadura.

Desde la Unidad Azul y Blanco, nuestra visión es la de una Coalición que en su fase primera e inmediata, se convoca alrededor de una gran objetivo: Recuperar todas las libertades y obtener la libertad de todas las presas y presos políticos. Como paso siguiente: Visualizamos la construcción de una Coalición Electoral incluyente, capaz de representar con toda legitimidad, los intereses de todos los nicaragüenses. En un tercer momento, esa Coalición aspira a ser una concertación ciudadana amplia y robusta que liderará la Nicaragua post-Ortega, que será la Nicaragua de prosperidad incluyente, de Paz con Libertad, de fin del caudillismo, de fin de la reelección y también la de un futuro con Memoria, Verdad y justicia.

El fragor de la lucha cívica, librada bajo condiciones extremas de represión e incertidumbre, nos ha obligado a trabajar concurrentemente en esas tres fases de construcción de la coalición. Precisamente por ello, hoy tendremos la oportunidad de presentar una propuesta consensuada de reformas electorales que ciertamente es un primer gran paso en una ruta que en el corto plazo es incierta, pero que a la vez tiene un destino clarísmo: ¡De que se van.. se van!

Ese trabajo concurrente de reformas electorales consensuadas, es un primer gran paso de la Coalición, pero no es, bajo ningún punto, una admisión de que hoy existen en Nicaragua condiciones para elecciones libres. ¡No las hay! El testimonio doloroso de que no hay condiciones son nuestros 166 hermanos secuestrados en las mazmorras del régimen. No las hay porque en tierra adentro, las fuerzas represivas del régimen siguen asesinando campesinos; no las hay porque hay más de 120 mil hermanos nicaragüenses en el exilio...

La Unidad Nacional sostiene que no pueden haber elecciones mientras haya presas y presos políticos en Nicaragua. 

Renovamos nuestro compromiso con la No-Violencia y con la salida pacífica a esta dictadura. Pero la lucha no-violenta no es una lucha desarmada. Nuestras armas cívicas son la verdad que está de nuestro lado, y también la Unidad.


A partir de ese compromiso sostenemos que esa lucha no es entre izquierdas y derechas. Tampoco es una lucha entre capitalismo y socialismo. Quienes integramos el movimiento de auto-convocados surgido espontáneamente en Abril, creemos que no nos acomodan las categorías de izquierda y derecha, puesto que ambas son herencias del siglo pasado, y sus extremos destruyen la libertad de distintas maneras, pero con resultados parecidos. Las verdaderas diferencias que hoy hay en Nicaragua, se dan en el ámbito de la ética, los derechos humanos y la defensa de la libertad frente a la dictadura.

Bajo ese principio, las organizaciones agrupadas bajo la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) creemos en la importancia fundamental de la libertad de empresa para la reducción de la pobreza a través de la generación de empleos. Creemos en la importancia de la libertad económica, de la mano de la responsabilidad social.

También refrendamos nuestro compromiso con la inclusión de todas las voces de la sociedad. 

Ustedes, conocen en carne propia los nefastos efectos que a lo largo de la historia han tenido aquellas formas de hacer política que están basadas en la idea errada de que un grupo o sector es dueño absoluto de la verdad. Esa noción de superioridad política, basada ya sea en la hegemonía económica o ideológica de grupos que desean imponerse sobre otras expresiones de la sociedad, ha degenerado en contextos de polarización, ausencia de proyectos de nación sostenibles y Estados invertebrados incapaces de ofrecer las oportunidades para que las personas alcancen su máximo potencial humano.

Hoy, juntos, decimos basta ya de esa vieja Nicaragua. Lo decimos con la misma convicción de todos los presos políticos serán libres, de que en Nicaragua habrá paz con justicia, y de que, en el nombre de Dios, Nicaragua será libre.







martes, 5 de noviembre de 2019

Sin respeto a la propiedad privada, no es posible la libertad

Me he enterado del abuso—o mejor dicho robo—del negocio en el mercado oriental de la comerciante, opositora y expresa política Irlanda Jerez. Me sumo a la rotunda condena a ese hecho despreciable de violación a sus derechos humanos.

La lucha por el respeto a la propiedad privada también es un aspecto esencial de la libertad y de la democracia, junto a los otros derechos humanos. Por ello, no sólo me solidarizo con Irlanda, sino que comparto la causa de lucha cívica de comerciantes, empresarios y agricultores que hemos sido despojados de nuestros bienes. La situación es grave. Ya son miles de manzanas de tierras tomadas por gentes utilizadas por el FSLN.

Se me han venido a la memoria los dolorosos recuerdos de la confiscación de los bienes que sufrió mi madre en 1986, en Jinotega. En un abrir y cerrar de ojos, sin una causa justa, la mercadería del negocio de mi mamá fue saqueada y montada por uniformados de “MICOIN” en un camión verde-olivo marca “IFA”. Esa era la política de expropiación de comercios que no eran afines al estado Sandinista.  Poco tiempo antes mi madre había quedado viuda y desde su comercio de abarroterías trabajaba duramente para asegurar que a sus hijos no les faltara el pan en la mesa.

La confiscación que sufrió mi madre durante la "Revolución", ha quedado grabada en mi memoria como uno de los episodios más determinantes de mi infancia, y es una de las razones por las cuales me indignan tanto las injusticias.

No puede haber una democracia sólida ni libertad, sin un robusto derecho al derecho de propiedad privada.

lunes, 21 de octubre de 2019

A propósito de izquierdas y derechas: Los DDHH y la política de centro es la respuesta

La lucha cívica y no-violenta para desmontar a la dictadura a iniciar la construcción de una nueva Nicaragua, no es un disputa entre izquierdas y derechas.

Coincido en que las etiquetas de izquierda y derecha son herencias del siglo pasado. En sus extremos históricos y trasnochados, destruyen la libertad de distintas maneras con resultados parecidos.

En Nicaragua, “izquierda versus derecha” es una dicotomía simplista con una carga de creencias económicas y culturales que no son capaces de explicar con profundidad las verdaderas diferencias políticas en Nicaragua. En mi opinión, las verdaderas diferencias entre la ciudadanía Azul y Blanco y los acólitos de los Ortega-Murillo
se dan en ámbitos:

Democracia versus dictadura
Pleno respeto a los Derechos Humanos versos violadores de DDHH
Defensa de las libertades versus defensa de un proyecto totalitario
Participación ciudadana amplia versus política del control de la población
Inclusión social de todas las voces versus sectarismo u caudillismo

De seguro quienes me leen podrán identificar más diferencias. 

En resumen, en mi modesta opinión como alguien desde un Liberal de centro, creo que la diferencia sustantiva que hará de nuestro País el país que soñamos, es el establecimiento de todas las libertades públicas y el pleno respeto a los derechos humanos en oposición al autoritarismo. Es a esta oposición medular, que las izquierdas y derechas, por igual, se quedan cortas para explicar la visión de esa nueva Nicaragua.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Urge iniciar la reconstrucción de nuestra Nicaragua

Ortega es un peligro para el país, especialmente para los más pobres y vulnerables. Los Ortega son los que tienen sancionado al país. El régimen es un peligro para el país, especialmente para los más pobres y vulnerables. Cada día que pasa con los Ortega-Murillo afincados en el poder, es un día de más desempleo, fuga de capitales, cierre de negocios, y oportunidades perdidas para el desarrollo social de la nación. Así se lo hemos hecho saber a organismos financieros internacionales, que están muy preocupados por el aumento de la pobreza en Nicaragua. El régimen es el principal responsable de la debacle económica que está sufriendo la ciudadanía.

La comunidad internacional y sectores financieros globales, están claros de que el régimen de Ortega es factor de inestabilidad y que ahuyentan la inversión de calidad que tanto necesitamos. Consideramos urgente empezar a trabajar en frenar el desastre económico que está lastimando la mesa de los hogares nicaragüenses. Existe mucha claridad de los pasos que se deben tomar para una rápida reactivación de la economía, pero el primer paso es encontrar una ruta cívica y pacífica hacia la democracia.

El alargamiento de la crisis ya ha causado más de 450 mil personas desempleadas; más de 200 mil nuevos pobres y el 30% de la población nicaragüense en serias dificultades para satisfacer sus necesidades mínimas de consumo. La actual tasa de pobreza es cercana al 30%. ¡Esos son datos que chorrean sangre! Mientras tanto, el régimen invierte más de US$300 mil dólares diarios en salarios para el aparato represivo de la Policía.

Para finalizar, les quiero asegurar de que hay mucha gente alrededor del mundo que quiere a Nicaragua y que deseen ayudar a la rápida recuperación económica del país. Difícilmente veremos inversión que genere empleos de calidad, con un régimen plagado de tanta corrupción.

¡Urge iniciar la reconstrucción de nuestra Nicaragua!