martes, 24 de enero de 2017

Necesitamos el servicio de Uber en Nicaragua

El servicio de Uber es necesario en Nicaragua.

La justificación económica y práctica para ese servicio es, precisamente, la ausencia de una oferta de mercado intermedia para usuarios que sí estarían dispuestos a pagar un poco más que un servicio de taxi, a cambio de mejor servicio, seguridad, eficiencia e higiene. En el pasado, por ejemplo, se intentó introducir en Managua un servicio diferenciado de transporte público con aire acondicionado, con buses nuevos y con todos los usuarios sentados en vez de ir de pie y aglutinados en condiciones desagradables. Ese proyecto del Intur en tiempos de Don Enrique Bolaños, fue bloqueado por las cooperativas de transporte. Curiosamente, esas cooperativas no son públicas y más bien se manejan como pequeños feudos controlados políticamente por un gremio de transportistas que se resiste al cambio y cuyos dirigentes se engordan el bolsillo gracias a los jugosos subsidios pagados con nuestros impuestos. ¿Cuál es el resultado? Que hay un segmento de trabajadores que quisiera un mejor servicio y que de hecho estaría dispuesto a pagar un poco más. Ese segmento de usuarios insatisfechos está descubierto y sería el mercado idóneo para Uber. No competiría ni con las rutas ni con los usuarios de taxis que buscan servicio barato.  De hecho, es casi seguro que Uber sería más caro que el servicio tradicional de taxis, que como sabemos, para ahorrar costos, lleva a varios usuarios en la misma "carrera" y casi siempre carece de recursos para tener unidades en buen estado.  

Hoy en día, el segmento de usuarios insatisfechos y que además tiene recursos disponibles para pagar un poco más, tiene que resolver de diversas formas. Por ejemplo, algunos tienen su propio vehículo, pero preferirían un servicio como el de Uber. Otros hacen arreglos ingeniosos compartir carro, contratar taxis "privados" y en el caso de los hoteles ya ha servicio de transporte para los turistas. 

Mi predicción es que Uber entrará a Nicaragua y eso es inevitable. Cuando una necesidad insatisfecha es tan latente en un mercado ineficiente, es sólo cosa de tiempo que surja una solución. Le guste o no le guste a los reguladores y a quienes se benefician de una demanda alta, a pesar del mal servicio. Yo sería un acérrimo usuario de Uber en Managua.  ¿Y vos?

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